WhatsApp y su injerencia en la consulta médica: La doble cara de la comunicación virtual
El uso de WhatsApp en la práctica médica ha generado un debate creciente entre los profesionales de la salud, especialmente en Brasil, donde la aplicación ha alcanzado una penetración sin precedentes. El Dr. Daniel Becker, un pediatra destacado, recientemente abordó este tema en su artículo titulado «La nueva pesadilla de los médicos», publicado en el periódico O Globo.
El especialista describe cómo WhatsApp, a pesar de facilitar la comunicación, está creando nuevas dificultades y desafíos para los médicos, quienes ahora enfrentan una sobrecarga de demandas fuera de horas laborales y la erosión de la relación tradicional médico-paciente.
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Uno de los problemas más destacados es el agotamiento que experimentan los médicos debido a la demanda constante de respuestas inmediatas a través de la aplicación que ha transformado la dinámica de la consulta médica, exigiendo respuestas tanto para asuntos triviales como para problemas complejos que, en circunstancias normales, requerirían una consulta presencial y detallada. Esta presión adicional ha resultado en un aumento de la carga de trabajo y ha invadido la privacidad de los profesionales de la salud.
Además, el uso ha propiciado un incremento en los errores de juicio por parte de los médicos. La inmediatez de la comunicación y la falta de un contexto completo pueden llevar a decisiones apresuradas o mal informadas, lo que puede poner en riesgo la calidad del cuidado médico. Situaciones como solicitudes de certificados, recetas, y evaluación de pruebas rutinarias, a menudo acompañadas de fotos enviadas por los pacientes, se han vuelto comunes, incluso fuera del horario laboral, lo que añade una capa de estrés adicional para los médicos.
Becker también señala cómo WhatsApp ha comenzado a desplazar a las interacciones tradicionales, lo que él denomina como la práctica de «whatsmedicine». Este fenómeno no solo se limita a la atención directa al paciente, sino que también ha llevado a una creciente demanda de informes médicos no urgentes, renovación de recetas y otras gestiones administrativas que antes eran manejadas por el personal de apoyo.
Otro aspecto preocupante es la cantidad de comunicaciones que ocurren fuera del horario laboral, especialmente durante las noches y los fines de semana. Becker destaca que, aunque muchos de estos mensajes no requieren una respuesta inmediata, interrumpen el necesario descanso mental de los médicos, lo que puede tener consecuencias negativas para su bienestar y el de sus pacientes.
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En respuesta a este fenómeno, las autoridades sanitarias de Brasil han emitido recomendaciones ambiguas sobre el uso adecuado de las redes sociales y aplicaciones de mensajería en la comunicación médico-paciente. Sin embargo, estas directrices aún no han logrado establecer una cultura de uso adecuado y estandarizado de estas tecnologías, dejando a los médicos en una situación de incertidumbre sobre cómo manejar estas interacciones.