Obesidad y diabetes tipo 2: complicaciones comunes y riesgos compartidos
«La obesidad y la diabetes tipo 2 están estrechamente relacionadas, siendo la prediabetes y la diabetes tipo 2 consecuencias frecuentes de la obesidad». Según la doctora Leticia Hernández, endocrinóloga y pasada presidenta de la Sociedad Puertorriqueña de Endocrinología y Diabetes (SPED), este vínculo entre ambas condiciones ha sido ampliamente documentado en la literatura médica y sigue siendo un tema central en la salud pública debido a sus graves implicaciones para millones de personas en todo el mundo.
El impacto de la obesidad en la salud
A nivel médico, es reconocida como un factor de riesgo significativo para diversas enfermedades crónicas. Entre las complicaciones más graves asociadas con la obesidad se encuentran la apnea del sueño, una condición en la que la respiración se interrumpe repetidamente durante el sueño; la hipertensión, que es la elevación persistente de la presión arterial; y la enfermedad coronaria, que implica un estrechamiento o bloqueo de las arterias coronarias.
Además, la obesidad contribuye a niveles elevados de colesterol y triglicéridos, lo que puede llevar al desarrollo de aterosclerosis, una condición que endurece las arterias y aumenta el riesgo de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. «La obesidad está también asociada con el desarrollo de 13 tipos diferentes de cáncer», señala la Dra. Hernández, destacando la gravedad de la situación. El cáncer de mama, colon y páncreas, entre otros, ha mostrado una relación significativa con el exceso de peso.
No solo eso, la obesidad puede provocar hígado graso, una acumulación de grasa en el hígado que puede llevar a la inflamación y daño hepático, así como problemas gastrointestinales como el reflujo ácido y la enfermedad del intestino irritable. En el ámbito psicológico, la obesidad está estrechamente vinculada con la depresión, debido a los factores estigmatizantes y las limitaciones físicas que pueden afectar la calidad de vida de las personas. También está asociada con la osteoartritis, una enfermedad degenerativa de las articulaciones que puede limitar la movilidad y causar dolor crónico.
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Complicaciones de la diabetes mellitus
Por otro lado, la diabetes mellitus, una enfermedad caracterizada por niveles elevados de glucosa en la sangre, también presenta un amplio espectro de complicaciones. Estas se dividen principalmente en dos categorías: las complicaciones de los grandes vasos y las de los pequeños vasos.
Entre las complicaciones de los grandes vasos se incluyen los infartos de miocardio, comúnmente conocidos como ataques al corazón; los accidentes cerebrovasculares, o derrames cerebrales, que ocurren cuando el suministro de sangre a una parte del cerebro se interrumpe o se reduce; y la enfermedad vascular periférica, que afecta los vasos sanguíneos fuera del corazón y el cerebro, particularmente en las extremidades inferiores, lo que puede llevar a una disminución del flujo sanguíneo y al riesgo de infecciones y amputaciones.
Las complicaciones de los pequeños vasos, por su parte, comprenden la retinopatía diabética, que es el daño a los vasos sanguíneos en la retina del ojo y puede llevar a la ceguera; la nefropatía diabética, que afecta los riñones y puede progresar a insuficiencia renal; y la neuropatía diabética, que daña los nervios en todo el cuerpo, causando dolor, entumecimiento y problemas digestivos.
Conexión entre neuropatía diabética y enfermedad vascular periférica
Es fundamental comprender que «la neuropatía diabética, junto con la enfermedad vascular periférica, es una causa común de úlceras y amputaciones no traumáticas», subraya la Dra. Hernández. Esta combinación de condiciones puede tener efectos devastadores en la calidad de vida de los pacientes con diabetes. Las úlceras en los pies, por ejemplo, son lesiones que pueden no sanar adecuadamente debido a la mala circulación y el daño nervioso, lo que aumenta el riesgo de infecciones graves que pueden llevar a la amputación.
Prevención y manejo de la obesidad y la diabetes
Dada la estrecha relación entre la obesidad y la diabetes tipo 2, así como sus complicaciones compartidas, la prevención es clave. Adoptar un estilo de vida saludable, que incluya una dieta equilibrada y ejercicio regular, es fundamental para reducir el riesgo de desarrollar estas enfermedades. Además, es vital que las personas con obesidad o diabetes tipo 2 trabajen en estrecha colaboración con sus proveedores de atención médica para manejar adecuadamente sus condiciones y prevenir complicaciones.
Como señala la Dra. Leticia Hernández, «la obesidad y la diabetes tipo 2 comparten complicaciones comunes que pueden tener consecuencias graves si no se abordan a tiempo». La educación, la prevención y el manejo adecuado de estas condiciones son esenciales para mejorar la salud y la calidad de vida de quienes se ven afectados por ellas.
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