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No es Beethoven, la ciencia revela qué música te ayuda a concentrarte de verdad

A diferencia de lo que comúnmente se cree, no son las composiciones de Mozart, Beethoven o Bach las que más ayudan a concentrarse. De hecho, Srini Pillay, neurocientífico de la Universidad de Harvard, asegura que la música ideal para mejorar la concentración no sigue un género específico, sino que depende de la familiaridad y la conexión emocional que cada persona tiene con ciertas canciones. Esta revelación cuestiona la idea de que la música clásica es la mejor para trabajar o estudiar y subraya el papel único de la «música familiar».

¿Por qué la música de fondo ayuda a concentrarse?

Pillay sostiene que tener música de fondo puede mejorar la concentración, incluso para personas con dificultades de atención o trastorno de hiperactividad. La música no solo entretiene, sino que también tiene el poder de activar distintas áreas del cerebro relacionadas con el aprendizaje, la memoria y la concentración. Según estudios recientes, el tipo de música «suave-rápida» (canciones con un ritmo moderado y una sensación positiva) puede influir especialmente en el aprendizaje. Por ejemplo, canciones como Love on Top de Beyoncé o I’m Yours de Jason Mraz pueden potenciar el enfoque sin causar distracciones.

La clave: elegir música familiar

Para Pillay, la música más efectiva para concentrarse es aquella que ya conocemos bien. «La música familiar nos permite anticipar lo que viene, lo que reduce el esfuerzo cognitivo y facilita que el cerebro se concentre en otras tareas«, explica el experto. Este tipo de música ayuda a reducir la «divagación mental», lo que a su vez incrementa el enfoque en la tarea. La familiaridad con las melodías también permite que el cerebro se relaje y mantenga la atención, ya que no se ve sorprendido o distraído por sonidos nuevos e inesperados.

El efecto «de cuerpo completo» de la música

Un estudio de 2018 mostró que la música familiar activa regiones cerebrales responsables del movimiento, generando lo que se conoce como un «enfoque de cuerpo completo». Esto significa que escuchar música que conocemos bien puede provocar una respuesta física que involucra el ritmo y las emociones, generando un estado de concentración más profundo. Pillay explica: «Cuando escucho una canción familiar, puedo sentir el ritmo en mi cuerpo y anticipar las melodías, lo que me ayuda a estar presente y concentrado«.

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Ejemplos de música según el estado emocional

Pillay sugiere que la música también puede utilizarse para regular las emociones, lo cual es esencial para mantener la concentración. La música puede actuar como una herramienta para gestionar el estrés, la tristeza o la ira, y adaptarse al estado emocional que necesitamos para enfocarnos. Aquí algunos ejemplos:

  • Para liberar tensión o energía: Lose Yourself de Eminem puede ayudar si te sientes estancado y necesitas motivación.
  • Para procesar tristeza o pérdida: Adagio in G Minor de Albinoni puede proporcionar un espacio para dejar salir la tristeza acumulada.
  • Para canalizar la frustración o la ira: Smells Like Teen Spirit de Nirvana puede ser una opción para soltar la agitación.
  • Para reducir el estrés: Canciones calmantes como Flowers de Miley Cyrus o Big Green Tractor de Jason Aldean pueden inducir una sensación de tranquilidad.

La «curva en U» del placer auditivo

Escuchar música para concentrarse también tiene un límite. Pillay señala que el placer y el enfoque que obtenemos de la música sigue una «curva en U»: al principio, el cerebro disfruta de la música y aumenta su rendimiento, pero después de un tiempo, el efecto positivo disminuye. Esto significa que, aunque escuchar música conocida puede mejorar la concentración, es recomendable cambiar de canción o hacer una pausa después de un tiempo para evitar que el cerebro se acostumbre y pierda el efecto positivo.

¿Qué géneros funcionan mejor?

Aunque la elección es personal, algunos estudios sugieren que ciertos tipos de música pueden ser más beneficiosos para el aprendizaje. La «música suave-rápida», con un ritmo ligero y amigable, tiende a mejorar el enfoque. Por otro lado, géneros como la «música fuerte-rápida» o la «música suave-lenta» pueden resultar más distractores y menos eficaces para tareas que requieren concentración. La música instrumental puede ser útil en algunas situaciones, ya que elimina el impacto de las letras, que a veces pueden interrumpir el pensamiento.

El vínculo entre la música y las emociones en el cerebro

Según Pillay, uno de los mecanismos por los cuales la música mejora la concentración es reduciendo el estrés y los niveles de cortisol, lo cual permite que el cerebro funcione sin interrupciones. En el cerebro, los centros de concentración están directamente conectados con las áreas que procesan emociones. Por esta razón, cualquier música que cause inestabilidad emocional podría afectar la concentración. De igual manera, si hay emociones reprimidas, estas pueden interferir con la capacidad de concentrarse. La música que ayuda a procesar o expresar esas emociones puede, en última instancia, liberar el cerebro y permitir un pensamiento más claro.

La música como herramienta terapéutica

La doctora Wendy Magee, profesora de musicoterapia en la Universidad de Temple, enfatiza que la música tiene un impacto terapéutico significativo y puede ser usada para trabajar con personas con problemas cognitivos, motores o sensoriales. La musicoterapia aprovecha el poder de la música familiar para desencadenar respuestas en el paciente, desde un movimiento mínimo hasta una reacción emocional intensa, ayudando así en la recuperación o el desarrollo de ciertas capacidades.

Escuchar música: una práctica personalizada para mejorar la concentración

La conclusión de los expertos es clara: no existe un género musical universal para mejorar la concentración. Lo que funciona para una persona puede no ser útil para otra. La clave está en elegir canciones familiares que generen una respuesta positiva y que permitan al cerebro enfocarse sin sobresaltos. Pillay aconseja experimentar con diferentes tipos de música para descubrir cuáles resuenan mejor con cada uno y, sobre todo, prestar atención a cómo cada género o canción afecta el estado de ánimo y la concentración.

Ya sea para relajarse, enfocarse o gestionar las emociones, la música puede ser una poderosa aliada en el día a día. La próxima vez que busques concentrarte, considera elegir tus canciones favoritas y observar cómo influyen en tu estado mental y tu productividad.

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Redacción BeHealth

Grupo multimedios especializado en promover la preservación de la salud física, mental y emocional.

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