Todos los años, la Universidad de Oxford en Inglaterra realiza una encuesta mundial sobre algún aspecto de la felicidad. Y yo, como estudiosa de todo aquello que puede hacernos más felices, espero con ansias locas anualmente este “Reporte mundial de la felicidad” realizado por la empresa de encuestas Gallup. El de este año se enfoca en un área bien particular: cómo la generosidad, el dar y el recibir de otros, aporta a nuestro bienestar y felicidad.
Antes de compartir con ustedes algunas de las conclusiones del estudio, en términos generales no hubo mucho cambio en cuanto a cuáles son las sociedades o países más felices del mundo. Nuevamente, las naciones escandinavas se llevan los primeros puestos. Finlandia revalida en la posición número uno, seguido por Dinamarca, Islandia, Suecia y Holanda. El primer país latinoamericano en la lista es el número seis, Costa Rica. No traten de encontrar a Puerto Rico en la encuesta, la cual en algún momento nos consideró como país, porque desde hace varios años a la isla se le incluyó como parte de los Estados Unidos. Y hablando de Estados Unidos, este año está en la posición veinticuatro, habiendo sido uno de los países que más bajó en categoría desde la encuesta del año pasado. Y habrá que ver donde quedará el año que viene ante los duros golpes que está recibiendo tanto su gente como sus instituciones con esta nueva administración.
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Pero en cuanto al tema de la generosidad, aunque es algo que debe ser obvio, es impresionante cómo a mayor generosidad, de todo tipo: dinero, tiempo, compañía, más felices somos. Estos son algunos de los hallazgos:
- La gente tiende a ser un poco pesimista sobre la capacidad de generosidad en sus comunidades. En el estudio se tiraron billeteras con algo de dinero en diferentes lugares en cada país, y éstas fueron devueltas con mayor frecuencia que lo que la gente esperaba. El estudio indica que nuestra percepción de la generosidad de otros es más importante que la real porque el que espera que otros sean generosos vive con más optimismo y esperanza.
- En el 2024 los actos de benevolencia o generosidad fueron 10% más frecuentes que en los años 2017 al 2019 en todas las generaciones y casi todas las regiones del mundo.
- Los que consumen alimentos en compañía de otros (generosidad a través de la conexión social), tienen mayores niveles de satisfacción en sus vidas. En los Estados Unidos hay evidencia de que cada vez son más las personas que comen solas, un aumento del cincuenta y tres por ciento desde el 2003. En los países donde las personas tienden a compartir más a la hora de comer, se registran menos niveles de soledad y mayores niveles de apoyo social.
- En Europa y México, cuando la composición familiar es de cuatro a cinco personas, se registran mayores niveles de felicidad. Las parejas que viven con al menos un hijo u otros miembros de su familia extendida tienden a mostrar mayores niveles de satisfacción en sus vidas.
- Las conexiones sociales son vitales para el bienestar de los jóvenes adultos porque se convierten en un antídoto para el efecto tóxico del estrés. Sin embargo, en el 2023, un diecinueve por ciento de adultos jóvenes en el mundo reportó no tener a nadie con quien contar para apoyo social. Esto es un aumento de un treinta y nueve por ciento en comparación con el 2006. Es algo que a mí personalmente me preocupa mucho.
- Las muertes por desesperanza o dolor emocional han bajado desde el 2000 en un setenta y cinco por ciento en cincuenta y nueve naciones. Esto es una muy buena noticia. Se ha encontrado que el comportamiento prosocial, como el donar, el voluntariado y el ayudar a extraños, está relacionado con esta disminución en las muertes por desesperanza. En otras palabras, que, al ser generosos, no solo aportamos al bienestar de otros, sino que también salvamos vidas.
Comencemos entonces a buscar oportunidades para compartir, no sólo dinero, sino también tiempo y apoyo. Tratemos de confiar más en los demás y su capacidad para hacer el bien. Intentemos ampliar nuestras conexiones sociales procurando incluir a otros en nuestras mesas, o encontrándonos para comer y compartir juntos. Seamos generosos con otros y con nosotros mismos. Seamos más felices.
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