Expectativas claras, clave para el éxito en el tratamiento médico
La relación entre médico y paciente es un vínculo privilegiado que juega un papel crucial en el proceso de atención médica. En este contexto, el paciente es el especialista en su propio cuerpo, en lo que está viviendo y sintiendo, mientras que el médico aporta la especialización adecuada para abordar su situación médica. Esta interacción debe basarse en un proceso de confianza que incluya apoyo emocional y físico, así como la oportunidad de expresar tanto las inquietudes del paciente como las evaluaciones del médico.
Esta relación debe cimentarse en un proceso de confianza que incluya apoyo emocional y físico. “Es esencial establecer un ambiente donde los pacientes se sientan seguros para comunicar sus inquietudes y compartir sus experiencias”, enfatiza la Dra. Natasha Torres Psicóloga y Consejera Familiar.
Esta confianza es crucial para poder discutir abiertamente los tratamientos y las expectativas que se tienen sobre ellos. La Dra. Torres menciona que “existen condiciones que no tienen cura y con las que debemos aprender a convivir”, lo que convierte al médico en una parte integral de la vida del paciente, casi como un miembro de la familia.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha afirmado que más del 90% de las enfermedades tienen un origen psicosomático. Esto implica que “en el 90% de los casos en los que acudimos al médico, nuestro estado emocional y psicológico puede tener una influencia significativa en la condición que estamos experimentando”. Por lo tanto, es fundamental reconocer que, al llegar a la consulta, es probable que exista un componente emocional que esté afectando la salud del paciente.
Es vital desarrollar un ambiente cómodo en la sala médica, un espacio donde los pacientes se sientan seguros para expresar sus sentimientos. “La incertidumbre puede generar emociones como inseguridad, ansiedad, temor, duda e irritabilidad, que pueden intensificar los síntomas físicos que estamos viviendo”, explica la Dra. Torres. Por ello, es esencial que los médicos trabajen para que los pacientes se sientan cómodos al comunicar sus experiencias y los desafíos que enfrentan.
La Dra. Torres subraya que “el estrés emocional puede afectar nuestro sistema inmunológico, que es el encargado de combatir las enfermedades”. Las emociones pueden jugar un papel crucial en el proceso de sanación. Un estudio sobre cirugías crónicas reveló que “las personas que enfrentaban intervenciones quirúrgicas y tenían altos niveles de ansiedad y tristeza experimentaban un proceso de sanación más prolongado en comparación con aquellas cuyo estado emocional se encontraba más estable”. Esto resalta la importancia de aceptar y comprender el tratamiento y la prognosis de los medicamentos que se están recibiendo.
Mantener expectativas claras durante el proceso promueve una relación abierta al diálogo. La Dra. Torres afirma que “los profesionales de la salud poseen información valiosa que nosotros quizás no tengamos”. Por lo tanto, es vital que los pacientes se sientan en libertad de compartir todo lo que están experimentando y describir cómo se siente su cuerpo. No hay preguntas ni información que no sean importantes; cada detalle puede ser relevante en el contexto de la salud del paciente.
La consistencia y la regularidad en las citas médicas son fundamentales para el proceso de tratamiento. “Cuando tenemos un espacio seguro con nuestros doctores, y comprendemos que la relación con nuestro profesional de la salud es determinante para nuestro tratamiento, esto nos motiva a continuar asistiendo a nuestras citas médicas”, dice la Dra. Torres.
Ella recuerda que, en su experiencia trabajando en una organización enfocada en realizar pruebas de VIH y otras enfermedades de transmisión sexual, el temor de muchas personas a conocer su estado de salud era tan grande que preferían evitar hacerse las pruebas. “El temor que sentían era tan abrumador que preferían no conocer su condición antes que exponerse a la posibilidad de obtener información adicional sobre su salud”.
Es crucial reconocer cómo se aborda la información y cómo se aceptan las pruebas que se están realizando, ya que esto es determinante para la sanación. La Dra. Torres enfatiza que “una persona que se niega a recibir un medicamento o a hacerse una prueba de transmisión sexual puede poner en riesgo su relación de pareja y afectar su futuro, como un posible embarazo o la salud de un hijo”. Por lo tanto, es vital evaluar estas situaciones y mantener una constancia en la prevención y el cuidado, lo cual ayuda a mantener la salud.
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En el contexto del manejo de condiciones crónicas, como la dermatitis, la Dra. Torres comparte su experiencia personal. “A veces, la dermatitis puede desaparecer por completo al aplicar nuestras cremas, pero puede volver a aparecer. En mi caso, tengo dermatitis en las manos y debo aplicar mis cremas cada vez que los síntomas se presentan”. Esta experiencia resalta la importancia de tener conciencia de que el manejo de estas condiciones requiere un cuidado constante, tanto a nivel físico como emocional.
La relación médico-paciente es un trabajo en equipo, y cada paciente debe hacerse ciertas preguntas para comprender su condición de salud. “¿Qué información te proporciona tu cuerpo?” es una de las preguntas clave que sugiere la Dra. Torres. A menudo, cuando llegamos a la consulta médica y nos preguntan cómo nos sentimos, respondemos de manera superficial, olvidando detalles importantes. “Es fundamental que aprendas a documentar y conocer tu cuerpo”, recomienda. Reconocer cómo reacciona el organismo a diferentes situaciones puede ser clave para el diagnóstico adecuado.
La Dra. Torres también señala que “la búsqueda de información es valiosa, pero debemos tener cuidado con la autodiagnosis”. Es fundamental utilizar la información como una herramienta para complementar las conversaciones con el médico, pero siempre buscando el consejo de un profesional de la salud para obtener un diagnóstico y tratamiento adecuados. La autoevaluación en el proceso de salud es importante, pero debe hacerse dentro del marco de la relación médico-paciente. “El médico siempre será el médico y nosotros seremos los pacientes”, aclara la Dra. Torres.
Toda la información recopilada a partir de las preguntas sobre cómo reacciona el cuerpo, qué información proporciona el entorno y qué datos se tienen sobre los síntomas debe ser compartida con el médico. “Un especialista sabrá qué hacer con toda esa información”, explica la Dra. Torres. Además, es crucial que los pacientes se pregunten sobre otros aspectos que quizás no observen. “Por ejemplo, podrías sentir picazón sin darte cuenta de otros cambios, como el color de tus ojos o de tu piel. Estas son observaciones que un especialista puede notar y que pueden ayudar a comprender mejor tu condición”.
La Dra. Torres comparte que ha tenido muchas experiencias en las que los pacientes, al dirigirse al médico, comienzan a experimentar síntomas como náuseas o taquicardia. “Esto ocurre porque asocian la visita al médico con algo negativo o peligroso, lo que genera preocupación y frustración”, dice. Por lo tanto, es fundamental que tanto médicos como pacientes trabajen en crear un ambiente cómodo y seguro en las consultas, donde la gente se sienta bienvenida y apoyada.
“Promover un estado emocional positivo en los pacientes fortalece su sistema inmunológico”, afirma la Dra. Torres. Cuando se crea un entorno positivo, también se pueden promover niveles saludables de presión arterial y reducir el riesgo de enfermedades cardíacas. “Hemos visto cómo algunas personas comienzan a experimentar taquicardia o hiperventilación al anticipar una visita médica”, dice. Crear un ambiente positivo no solo mejora la experiencia del paciente, sino que también contribuye a una mejor salud general.
Uno de los aspectos más importantes, según la Dra. Torres, es el efecto emocional en la salud del paciente. “Cuando se crea un entorno positivo en la consulta, se pueden mejorar la atención, la concentración y la memoria del paciente”. Su objetivo es que cada persona que atiende comprenda lo que está ocurriendo en la oficina y tenga claro su estado de salud. “Esto es un trabajo en equipo; estar atentos y conscientes de los pasos a seguir en el proceso médico es fundamental”, agrega.
Al desarrollar un espacio donde los pacientes se sientan cómodos, apoyados y seguros, se promueve una mayor retención de la información recibida durante la consulta. “Esto no solo mejora la atención y la concentración, sino que también aumenta el interés en el cuidado personal”, afirma la Dra. Torres. “Estoy aquí para ayudarte, y juntos podemos trabajar en desarrollar hábitos y estrategias que te fortalezcan y te ayuden a avanzar”.
El sentido de responsabilidad compartida en el proceso de salud es fundamental. “No es solo responsabilidad del médico ni únicamente del paciente; es un trabajo en equipo”, explica la Dra. Torres. Sentir el acompañamiento de un profesional de la salud y de familiares puede facilitar una mayor apertura para comprender nuestros pensamientos y deseos de mejorar. “Cuando un paciente se siente respaldado, ya sea por un profesional de la salud o por seres queridos, es más probable que responda positivamente al tratamiento”, concluye.
La Dra. Torres anima a los pacientes a buscar un médico cercano, ya sea un médico de familia o un especialista, e identificar a familiares o amistades que puedan acompañarlos en su proceso. “Juntos, podemos entender mejor lo que estamos viviendo y avanzar hacia la recuperación”. Esta colaboración y el apoyo emocional son vitales en el camino hacia la sanación, creando un ciclo de confianza que beneficia tanto al paciente como al médico.
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