El poder del ejercicio en la preservación de la memoria y la concentración
Mantener hábitos que potencien la concentración y prevengan el deterioro cognitivo, como el ejercicio, es clave para una vida plena y activa.
La memoria, definida como el proceso de almacenamiento de información por la mente, se divide en memoria a corto plazo y a largo plazo. Con la edad, recordar puede volverse más desafiante, por lo que es crucial adoptar hábitos que fortalezcan el desarrollo cognitivo.
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El rol del ejercicio físico
Numerosos estudios han investigado las condiciones que favorecen el desarrollo fluido de la memoria y la concentración, evitando así el deterioro cognitivo. La evidencia señala que el ejercicio físico es una de las prácticas más efectivas para lograrlo.
Investigación de Conicet
Un estudio realizado por neurocientíficos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) de Argentina demostró que realizar ejercicio físico mejora significativamente la memoria.
En esta investigación, 98 voluntarios de entre 18 y 35 años participaron en un test de memoria en un entorno de realidad virtual. Los participantes debían recordar la posición de banderas en un paisaje virtual, simulando condiciones difíciles y fáciles.
Se encontró que aquellos que realizaron 25 minutos de bicicleta fija justo después de la tarea de aprendizaje recordaban mejor la posición de las banderas.
Este hallazgo sugiere que el ejercicio físico contribuye a la consolidación de la memoria espacial, un tipo de memoria que tiende a deteriorarse con el envejecimiento y en enfermedades neurodegenerativas.
Programa de la Universidad de Harvard
La Universidad de Harvard también ha explorado la relación entre la actividad física y la memoria. En un programa de seguimiento, los investigadores incluyeron la actividad física como un componente crucial para mejorar el rendimiento cognitivo.
El plan, que se recomendó seguir durante seis meses a un año, incluyó actividades como correr y otras formas de ejercicio aeróbico que estimulan el cerebro. Y se determinó que se necesitan alrededor de seis meses de ejercicio regular para empezar a notar beneficios cognitivos.
Impacto de los hábitos en la preservación de la memoria
El establecimiento de hábitos saludables tiene un impacto significativo en la preservación de la memoria y el cerebro. Los ejercicios aeróbicos, realizados durante al menos media hora diaria, no solo retrasan el envejecimiento de la memoria, sino que también fortalecen el desarrollo cognitivo.
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