¿Cara cortisol? un término que seguro no conoces, pero es la nueva obsesión de las redes
Se esparce en TikTok en modo de hashtags y tiene más de 122 millones de publicaciones
Bajo las frases de “cara de cortisol”, “cara de cortisol antes y después”, “cara de luna” o, la más significativa, “no eres fea, solo tienes cara de cortisol”, muchos influencers popularizan un término que describe el efecto del estrés crónico en la apariencia facial. Sin embargo, médicos y especialistas advierten sobre la falta de evidencia médica y la necesidad de entender mejor este fenómeno, en el cual intervienen diversos factores.
Los usuarios comparten videos que muestran transformaciones faciales, alegando que la hinchazón y redondez del rostro pueden revertirse con prácticas como el yoga facial, la hidratación o los masajes con piedras de jade.
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Comencemos por lo más importante
¿Qué es el cortisol? Es una hormona que producen las glándulas suprarrenales, situadas encima de los riñones, y que el cuerpo libera en situaciones de ansiedad o cuando los niveles de glucocorticoides en sangre son bajos, por eso muchos la conocen como “la hormona del estrés”.
Los expertos coinciden en que el cortisol crónico puede llevar a la acumulación de grasa en el rostro, abdomen y cuello, además de provocar acné y una pérdida de colágeno que acelera el envejecimiento facial.
Entre las principales funciones, la hormona regula el metabolismo, controla la inflamación y mantiene la presión arterial. Aunque su papel en situaciones de estrés es esencial para proporcionar la energía necesaria en momentos de emergencia, los niveles elevados y prolongados de cortisol pueden tener efectos perjudiciales.
El cortisol aporta la energía necesaria para afrontar situaciones difíciles”, explica Blanca Galofré, nutricionista integrativa especializada en dietética energética.
Factores que también pueden actuar en el rostro
La hinchazón facial no siempre está vinculada exclusivamente al cortisol; otros elementos también pueden contribuir a este efecto. De hecho, la dermatóloga del Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica (Gedet) y divulgadora científica, Ana Molina, advirtió que “la falta de sueño, la retención de líquidos, el consumo abundante de sal, algunas alergias, problemas hormonales, el alcohol e incluso ciertos medicamentos también provocan hinchazón en el rostro. Por eso los autodiagnósticos en redes sociales siempre son peligrosos”.
Asimismo, una dieta alta en azúcares y carbohidratos ultraprocesados impacta la piel a través de un proceso llamado glicación, el cual daña las proteínas de colágeno y elastina, aumentando las posibilidades de una piel menos firme y más propensa a arrugas.
Según la médica especialista en medicina estética Eva Fischer, “tanto el estrés crónico como la exposición excesiva al sol son factores críticos que aceleran el envejecimiento prematuro y aumentan la flacidez y sequedad de la piel”.
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¿Hay un nivel normal para esta hormona?
Los niveles de cortisol fluctúan a lo largo del día. «Siguen un ritmo circadiano que se asemeja al ciclo de sueño y vigilia: por las mañanas, los niveles pueden alcanzar entre 5 y 25 microgramos por decilitro, y disminuyen hacia la noche. Para evaluarlos, se recomienda un análisis de sangre matutino complementado con un estudio de orina de 24 horas”, explica Molina.
Tanto niveles altos como bajos de cortisol pueden ser perjudiciales. «Un nivel elevado de cortisol puede provocar hinchazón en el rostro, afectar el metabolismo y favorecer la acumulación de grasa facial. Además, el estrés puede llevar a muchas personas a comer en exceso o a optar por alimentos de baja calidad nutricional, lo que también contribuye a esta acumulación. En cambio, niveles insuficientes causan fatiga extrema, debilidad muscular, pérdida de peso, falta de apetito, baja presión arterial y, en algunos casos, hiperpigmentación”, señala Galofré.
Aprende a mantenerlos estabilizados
Los especialistas indican que disminuir los niveles de cortisol puede contribuir a reducir sus efectos visibles en la piel.
Para ello, sugieren incluir en la dieta alimentos antiinflamatorios y ricos en triptófano, como carbohidratos complejos y magnesio, que ayudan a regular los niveles de azúcar en la sangre y a incrementar la producción de serotonina, mitigando así el impacto del estrés en el organismo.
Fischer, por su parte, recomienda adoptar prácticas de bienestar como la meditación y la introspección, promoviendo «un cambio profundo a nivel interno» que pueda reflejarse en una piel más saludable.
Finalmente, la cosmetóloga española Raquel González también sugiere el uso de productos calmantes, como aquellos con niacinamida, junto con el masaje facial, una técnica que ayuda a descongestionar la piel del rostro, mejorando la circulación y proporcionando una apariencia más suave y rejuvenecida.
Sin cortisol no podemos vivir, pero con niveles excesivos tampoco. “Los niveles insuficientes provocan un aspecto apagado, con una piel menos elástica y una mayor tendencia a las infecciones. Además, el cortisol influye en los ciclos de sueño: un exceso puede causar insomnio y los niveles bajos de cansancio constante. El cortisol elevado también reduce el deseo sexual y afecta a la energía diaria”, aclara Claudia Benavente, nutricionista de Nutralie.
La nutricionista Claudia Benavente apunta que “Podemos reducir los efectos del estrés con ejercicio regular, un sueño adecuado y una buena hidratación”.
Las piedras ¿De verdad funcionan?
Las herramientas de masaje como el gua sha, los rodillos, las ventosas y similares ayudan a reducir la hinchazón y a descongestionar la piel, aunque los expertos advierten que sus efectos son principalmente inmediatos. “Para usarlas, se recomienda masajear suavemente la piel en dirección ascendente, lo que activa la circulación, promueve el drenaje y libera la tensión. Entre sus beneficios, se encuentran el aumento del flujo sanguíneo y linfático, como ocurre con cualquier masaje enfocado en esta área; también alivian la tensión, estimulan el drenaje linfático y favorecen un aspecto saludable en la piel. Sin embargo, sus efectos no se mantienen a largo plazo”, explica Estefanía Ferrer, ingeniera química y fundadora de Lico Cosmetics.