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Accidente cerebrovascular: conoce las nuevas recomendaciones para prevenirlos

Uno de cada cuatro sobrevivientes de un ataque o derrame cerebral es propenso a sufrir de otro ataque en algún momento de su vida

La gran mayoría de los ataques o derrames cerebrales se pueden prevenir con información y cambios en el estilo de vida, como ser más activo, comer de forma saludable, controlar la presión arterial, dormir bien y dejar de fumar y vapear. 

Según datos de La Asociación Americana del Corazón (AHA), más de 795.000 personas en los Estados Unidos sufren un derrame cerebral cada año. Aproximadamente 610.000 de estos accidentes cerebrovasculares son el primer ataque o un nuevo ataque cerebral. Aproximadamente 185.000 accidentes cerebrovasculares (casi uno de cada cuatro) se producen en personas que ya han tenido un ataque cerebral anteriormente.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, los accidentes cerebrovasculares fueron la cuarta causa de muerte en Estados Unidos en 2023

Las nuevas directrices en una década han sido emitidas por American Stroke Association (Asociación Estadounidense de Accidentes Cerebrovasculares) una división de la American Heart Association (Asociación Estadounidense del Corazón).

Tenemos que conocer, ¿qué es un accidente cerebrovascular?

Conocido también como ACV o ictus, es cuando ocurre un bloqueo en el flujo de sangre al cerebro o cuando se produce un sangrado repentino en el cerebro. Si el cerebro no recibe oxígeno y nutrientes de la sangre, las células cerebrales comienzan a morir en pocos minutos. 

La sangre que se escapa de los vasos sanguíneos hace presión y daña las células cerebrales.

Los tres síntomas más comunes de un derrame cerebral son debilidad en el rostro, debilidad en los brazos y dificultad para hablar. Dado que el daño cerebral puede ocurrir rápidamente, es crucial actuar de inmediato para reducir sus efectos. Para recordar esto, los expertos utilizan el acrónimo FAST: F de face (cara), A de arm (brazo), S de speech (habla) y T de time (tiempo).

Infórmate: Cómo actuar frente a un accidente cerebrovascular en casa: tips generales

Alimentación saludable, una acción que ayuda a reducir el riesgo de ACV

La Asociación del Corazón señala que una alimentación saludable puede contribuir al control de diversos factores de riesgo asociados con el accidente cerebrovascular, como el colesterol elevado, el alto nivel de azúcar en la sangre y la obesidad.

La organización recomienda alimentos característicos de la dieta mediterránea, tales como frutas, verduras, cereales integrales y aceite de oliva, que ayudan a mantener el colesterol en niveles bajos.

También recomienda reducir el consumo de carne roja y otras fuentes de grasas saturadas, optando en cambio por fuentes de proteínas como legumbres, frutos secos, aves, pescado y mariscos.

Asimismo, sugiere limitar los alimentos altamente procesados y los alimentos y bebidas con mucha azúcar agregada. Esto también puede reducir su ingesta de calorías, lo que ayuda a mantener el peso bajo control.

Muévete, esto también ayuda

Diez minutos al día, puede levantarse y caminar, esto ayuda a reducir “drásticamente” la probabilidad de ACV, afirmó la doctora Cheryl Bushnell, neuróloga de la Facultad de Medicina de la Universidad Wake Forest, que formó parte del grupo que elaboró las nuevas pautas.

El ejercicio, dentro de todos sus beneficios, ayuda a reducir la presión arterial, uno de los principales riesgos para los accidentes cerebrovasculares.

Al menos 150 minutos de actividad aeróbica moderada o 75 minutos de actividad vigorosa, también puede hacer una combinación de ellos, recomiendo por semana la Asociación del Corazón. 

La manera en que elijas hacerlo no es tan importante, según los expertos: ya sea que vayas al gimnasio, salgas a caminar, corras por el vecindario o utilices una cinta de correr o una máquina de step en casa.

Medicamentos y factores sociales: otra estrategia para prevenir ACV

Las nuevas pautas para la prevención de accidentes cerebrovasculares destacan a la obesidad como un factor de riesgo importante y sugieren considerar medicamentos específicos para su tratamiento. Aunque una dieta equilibrada y el ejercicio son fundamentales para controlar el peso, las autoridades han aprobado una serie de fármacos (Ozempic, Wegovy, Mounjaro y Zepbound) pueden ayudar significativamente a reducir el peso en personas con obesidad o diabetes. 

Aun así, el Dr. Fadi Nahab, especialista en accidentes cerebrovasculares, enfatiza que estos medicamentos deben complementarse con hábitos de alimentación saludable y actividad física.

Además, las directrices han evolucionado para que los médicos examinen factores no médicos que también aumentan el riesgo de accidentes cerebrovasculares, como el género, el acceso a la atención médica y el impacto de problemas socioeconómicos, discriminación o racismo. Las barreras económicas, como la falta de seguro médico o la imposibilidad de asistir a citas médicas, pueden dificultar la prevención de estos eventos.

Finalmente, los médicos deben evaluar condiciones específicas que incrementen el riesgo de accidente cerebrovascular en las mujeres, tales como la hipertensión en el embarazo o la menopausia temprana. Los profesionales de salud pueden también orientar a los pacientes hacia recursos médicos asequibles y ofrecer consejos sobre cómo mantenerse activos sin necesidad de costosos gimnasios.

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Buenas, pero también malas noticias

Las recomendaciones incluyen pautas tanto para pacientes como para médicos, basadas en una comprensión más profunda de las causas de los accidentes cerebrovasculares y la introducción de nuevos medicamentos que ayudan a disminuir el riesgo.

La buena noticia es que la mejor forma de reducir el riesgo de accidente cerebrovascular coincide con la prevención de diversos problemas de salud: seguir una dieta equilibrada, hacer ejercicio y evitar el tabaco.

Sin embargo, la dificultad radica en que mantener estos hábitos no siempre es fácil.

El doctor Sean Duke, especialista en accidentes cerebrovasculares en el Centro Médico de la Universidad de Mississippi, señala que malos hábitos arraigados, como el sedentarismo y la mala alimentación son obstáculos para la salud. “Nuestro entorno parece estar en nuestra contra”, comentó.

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