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Apnea del sueño y obesidad: una relación que impacta la salud

La apnea del sueño y la obesidad son dos condiciones de salud estrechamente relacionadas, que afectan significativamente la calidad de vida y aumentan el riesgo de enfermedades crónicas. Según la Dra. Paola Mansilla-Letelier, endocrinóloga y presidenta de la Sociedad para la Obesidad y Síndromes Asociados, el manejo del peso y la salud metabólica no solo depende de la alimentación y la actividad física, sino también de factores como el sueño y el estrés.

Este artículo explora cómo estas condiciones están interconectadas y qué estrategias pueden ayudar a mitigarlas, incorporando tanto la visión de especialistas como datos de estudios recientes.

¿Qué es la apnea del sueño?

La apnea del sueño es un trastorno caracterizado por interrupciones temporales de la respiración durante el sueño. La apnea obstructiva del sueño (AOS), el tipo más común, ocurre cuando las vías respiratorias superiores se bloquean parcial o completamente, generalmente debido a la acumulación de grasa en el cuello y la garganta.

Estudios recientes indican que entre el 70 y el 80% de las personas con apnea del sueño tienen sobrepeso u obesidad. Este trastorno no solo afecta la calidad del sueño, sino que también incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas, como diabetes tipo 2 e hipertensión.

La obesidad como factor de riesgo

La obesidad es uno de los principales factores de riesgo para la apnea del sueño. La Dra. Mansilla explicó en una entrevista con BeHealth cómo la acumulación de grasa en las vías respiratorias y el aumento de la presión abdominal contribuyen a este problema. Además, señaló que los cambios hormonales asociados con el estrés y la falta de sueño pueden empeorar la situación:

“La hormona que regula el apetito se libera bajo situaciones de estrés, ansiedad, falta de sueño o cuando se pierde peso de forma drástica. Esto activa el apetito como una medida de supervivencia”.

Este mecanismo, diseñado para proteger al cuerpo, puede complicar el control del peso en personas con apnea del sueño y obesidad, perpetuando un círculo vicioso.

Consecuencias de la apnea del sueño y la obesidad

La combinación de apnea del sueño y obesidad tiene importantes repercusiones para la salud, tales como:

  • Mayor riesgo cardiovascular: Ambas condiciones están asociadas con hipertensión, insuficiencia cardíaca y accidentes cerebrovasculares.
  • Resistencia a la insulina: Las personas con apnea del sueño tienen mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
  • Fatiga extrema y somnolencia: Las interrupciones del sueño provocan cansancio, afectando el rendimiento diario.
  • Problemas metabólicos: Los desequilibrios hormonales incrementan la dificultad para mantener un peso saludable.

La Dra. Mansilla subrayó que las alteraciones metabólicas no se deben únicamente a grandes fluctuaciones en el peso corporal. “Algo tan simple como dormir poco o tener horarios irregulares, como los enfermeros o guardias de seguridad, puede provocar un aumento de peso sin que la persona lo note”, afirmó.

Lee más: 6 mitos comunes de la obesidad y la realidad detrás de ellos

La importancia de la higiene del sueño

La calidad del sueño juega un papel fundamental en la regulación del peso. La Dra. Mansilla destacó la importancia de una adecuada higiene del sueño para mejorar la salud metabólica. Algunas de sus recomendaciones incluyen:

  • Preparar el cuerpo para dormir: Atenuar las luces a tonos amarillos 2-4 horas antes de acostarse favorece la producción de melatonina, la hormona del sueño.
  • Evitar pantallas electrónicas: Ver televisión o usar el celular antes de dormir reduce los niveles de melatonina y afecta los ritmos circadianos.
  • Registrar preocupaciones: Anotar tareas pendientes antes de dormir puede ayudar a liberar la mente y aumentar la calidad del descanso.

Además, advirtió que dormir con la televisión encendida no proporciona un descanso reparador. “Se duermen por cansancio extremo, pero no obtienen un sueño reparador”, comentó.

Factores culturales y alimenticios

La Dra. Mansilla también reflexionó sobre cómo las costumbres culturales influyen en los hábitos alimenticios y, en consecuencia, en el peso. Señaló que prácticas como consumir postre diariamente o usar alimentos como premio desde la infancia contribuyen a una relación poco saludable con la comida:

“No debe haber un postre todos los días. Esto es parte de una programación cultural que debemos reprogramar”.

Para mejorar esta relación, recomendó aprender a reconocer las señales de saciedad y evitar comer hasta sentirse lleno en exceso. “Siempre les digo a mis pacientes que cuando se recuestan hacia atrás porque están demasiado llenos, ya han comido de más”, explicó.

Soluciones y tratamientos

  • Pérdida de peso: Reducir el peso corporal puede mejorar significativamente los síntomas de la apnea del sueño. Una disminución del 10% en el peso puede marcar la diferencia.
  • Uso de dispositivos CPAP: Ayudan a mantener las vías respiratorias abiertas durante el sueño, mejorando la calidad del descanso.
  • Higiene del sueño: Aplicar las recomendaciones mencionadas puede favorecer un sueño reparador.
  • Evaluación médica: Es fundamental consultar a un especialista para evaluar posibles problemas hormonales, como hipotiroidismo o cortisol elevado, que podrían estar afectando el peso.

La relación entre la apnea del sueño y la obesidad pone de manifiesto la complejidad del manejo del peso y la importancia de un enfoque integral. Según la Dra. Mansilla, un cambio en los hábitos de sueño, alimentación y manejo del estrés, combinado con una evaluación médica adecuada, es clave para mejorar la calidad de vida y prevenir complicaciones graves. Abordar estos problemas de manera holística es el primer paso hacia una salud metabólica duradera.

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Redacción BeHealth

Grupo multimedios especializado en promover la preservación de la salud física, mental y emocional.

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