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Fatiga en la EII: Comprendiendo las causas y encontrando alivio

La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) puede causar fatiga tanto física como mental. La fatiga es una sensación de cansancio o agotamiento que no se alivia con el descanso y puede afectar tanto a nivel físico como mental, limitando las actividades diarias. Aproximadamente la mitad de las personas con EII experimentan fatiga.

¿Qué causa la fatiga en la EII?

La fatiga en la EII puede tener diversas causas, tanto físicas como mentales:

  • Inflamación: Cuando la enfermedad está activa, el sistema inmunológico libera proteínas llamadas citoquinas, que causan inflamación y pueden contribuir a la fatiga.
  • Deficiencias nutricionales: La inflamación en el tracto digestivo puede dificultar la absorción de nutrientes, lo que lleva a deficiencias como la anemia y bajos niveles de vitaminas, ambas causas de fatiga.
  • Efectos secundarios de los medicamentos: Algunos medicamentos para la EII, como la azatioprina, 6-mercaptopurina o metotrexato, pueden causar fatiga.
  • Mala calidad del sueño: Los síntomas nocturnos, como el dolor, la necesidad de ir al baño o los sudores nocturnos, pueden afectar la calidad del sueño, provocando fatiga.

Además, es posible experimentar fatiga mental por diversas razones:

  • Gestión del cuidado: Manejar la comunicación con la oficina del médico, la compañía de seguros y la farmacia puede ser agotador y consumir mucho tiempo.
  • Estrés o preocupación: Vivir con una condición crónica implica enfrentar muchas incertidumbres, lo que puede generar estrés o preocupación.
  • Condiciones de salud mental: Las personas con EII tienen más probabilidades que la población general de tener problemas de salud mental, como depresión y ansiedad, posiblemente debido a la neuroinflamación. Las tasas de depresión en personas con EII son hasta tres veces más altas que en quienes no tienen la enfermedad.
Lee: ¿Cómo se diagnostican las EII?

¿Cómo saber qué está causando la fatiga?

Determinar la causa de la fatiga puede ser complicado, ya que la salud mental y física están estrechamente relacionadas. Antes de llegar a conclusiones, es importante visitar al gastroenterólogo para asegurarse de que la EII esté bien controlada.

Si ha experimentado un cambio reciente en la condición, como un brote, cirugía o cambio de medicación, es normal sentirse cansado. El cuerpo necesitará descanso adicional hasta que la condición vuelva a su estado habitual.

¿Cómo saber si la fatiga se debe a la depresión?

Si la salud física está estable y aún así se siente cansancio, es aconsejable considerar la salud mental.

Reflexionar sobre el tipo de fatiga que se experimenta puede ser útil. La fatiga física implica una falta de energía, donde uno puede sentirse cansado o débil sin haberse esforzado físicamente.

La fatiga mental, a veces llamada niebla cerebral, puede dificultar la concentración, la memoria o la toma de decisiones.

Si se considera que la fatiga es más mental que física, o si también se presentan otros signos de depresión, como tristeza, desesperanza, pérdida de interés en actividades que antes se disfrutaban o cambios en los patrones de sueño, es posible que la fatiga se deba a la depresión. Alrededor del 25 % de las personas con EII también sufren de depresión.

La conexión intestino-cerebro

Un estudio reciente exploró la relación entre la depresión y diferentes tipos de fatiga. Los investigadores encuestaron a 312 personas con EII sobre sus niveles de fatiga, actividad de la enfermedad y salud mental. Los resultados mostraron que, entre las personas con EII, quienes tenían depresión eran más propensas a sentir fatiga, especialmente fatiga mental, en comparación con aquellas sin depresión.

Este estudio es un buen recordatorio de que la salud mental puede causar incluso más fatiga que la salud física.

Tratar la causa de la fatiga, ya sea por enfermedad activa o por depresión, mejorará la salud en general. Aunque se necesita más investigación, hay evidencia de que tratar la EII activa puede mejorar la depresión y tratar la depresión puede resultar en tasas más bajas de brotes de EII. Los investigadores creen que esto se debe a la conexión entre la salud intestinal y la salud mental. Cuando una mejora, la otra tiende a seguir el mismo camino.

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Chiara Tarafa

Soy Biomédica y Periodista Multimedios, actualmente culminando mis estudios en periodismo en la Universidad del Sagrado Corazón de Puerto Rico. Por otra parte, tengo un Bachillerato en Ciencias con especialidad en Ciencias Biomédicas de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico. Esta combinación me permite ejercer mi pasión de educar y trabajar hacia un mejor sistema de salud para Puerto Rico.

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