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8 claves que pueden ayudar al médico a diagnosticar la dermatitis atópica

La dermatitis atópica, también conocida como eccema alérgico, dermatitis alérgica, neurodermatitis o eccema atópico, es una de las enfermedades crónicas de la piel más conocidas y diagnosticadas a nivel mundial. Es una afección autoinmune que genera prurito intenso y afecta la piel, haciendo que se presenten diferentes tipos de lesiones como eczema, placas eritematosas y descamación.              

Gracias a los avances médicos, especialmente en los últimos cinco años, se puede destacar la aprobación de nuevos fármacos para el tratamiento de las lesiones de los pacientes, lo que impulsa actualizaciones en las guías para especialistas en diferentes países.           

La dermatitis atópica es una enfermedad que puede ocurrir en todas las edades, sin embargo, suele aparecer con mayor frecuencia antes de los 5 años, persistiendo luego de la pubertad en un 10 % o 30 % de los casos y afectando a entre un 5 % y 12 % de la población adulta.       

Comprendiendo que es una condición común, muchos de los pacientes suelen acudir en busca de pediatras o medicina general y familiar para tratar sus lesiones, incluso muchos lo hacen por urgencias, por lo que, los especialistas en esta condición y las asociaciones médicas de Colombia, redactaron un documento basado en las recomendaciones internacionales destinado para médicos de atención primaria para que puedan ayudar de forma asertiva a quienes se presentan con estos diagnósticos.        

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Uno de los autores principales de este documento es el doctor Jorge Sánchez, alergólogo e inmunólogo, investigador del Grupo de Alergología Clínica y Experimental del Hospital Alma Mater de Antioquia, de la Universidad de Antioquia, en Colombia, quien comentó a Medscape, que es importante educar a los médicos de atención primaria, ya que son ellos quienes reciben una mayor cantidad de estos pacientes al ser una enfermedad de la piel bastante frecuente; sin embargo, muchas veces es subvalorada.

«Como especialistas podemos dar herramientas que estén al alcance del médico de atención primaria para que pueda brindar al paciente que llega a su consulta una atención rápida y eficaz que no le genere un tiempo excesivo», aseguró el Dr. Sánchez.  

Falencias actuales de acuerdo con los autores del estudio 

Las fallas más comunes en la atención primaria son:

  • La falta de educación sobre medidas básicas de cuidado de la piel
  • La solicitud de varios exámenes que no aportan información en beneficio del paciente
  • La receta de antihistamínicos en exceso. 

A su vez, señalan que no se realizan controles necesarios para evitar efectos adversos en ciertas terapias sistémicas.

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8 aspectos que pueden ayudar al médico a brindar diagnósticos certeros     

  1. Si al realizar un examen físico no se encuentran lesiones, es posible solicitar al paciente fotos de apoyo, ya que la descripción verbal del individuo puede llevar a confusiones en el diagnóstico.        
  2. Es importante indagar la coexistencia de comorbilidades asociadas como asma, rinitis, conjuntivitis y alergias alimentarias.            
  3. El diagnóstico de dermatitis atópica es clínico, por lo que se debe evaluar la localización y el tipo de lesiones. Las características esenciales son prurito crónico, presencia de eccema, liquenificación o lesiones residuales, especialmente en las zonas con pliegues.
  4. Se deben evaluar los días en los que se presentan las lesiones,  los periodos de remisión y otros signos asociados como ardor o dolor.         
  5. En casos en los que la condición sea leve, no se suelen requerir exámenes de apoyo, pero, por el contrario, en casos donde la afección va de moderada a grave, se puede solicitar pruebas de apoyo como hemograma, inmunoglobulina E total y pruebas cutáneas o séricas de inmunoglobulina E específica, así como identificar comorbilidades y posibles terapias.   
  6. Algunos pacientes relacionan la aparición de estos signos con algunos estímulos como alimentos, actividad física o tratamientos médicos. Pero, es importante evaluar de forma individual cada uno de estos. Si en ocasiones se presentan exacerbaciones por aquel estímulo sospechoso y en otras no, es poco probable que ese estímulo realmente tenga una asociación causal, por lo que las restricciones deben realizarse cuando se tenga una comprobación de relevancia clínica.
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  7. Es importante educar sobre los cuidados de la piel, como, por ejemplo, la humectación cutánea, que ha demostrado ser efectiva para el manejo y control de los signos de esta condición. Aunque la elección del humectante depende del paciente, es importante recomendar que esos productos deben estar libres de potenciales irritantes como (lanolina, fragancias e isotiazolinonas). La vaselina es un producto recomendable por su alto índice de humectación y suele ser bastante económica. 

    También se recomiendan baños de corta duración que sean de menos de 5 minutos con agua tibia o ligeramente fría y realizar un secado con golpes suaves que evite frotar la piel, del mismo modo, es importante mantener las uñas cortas y limpias para evitar generar lesiones sobre la piel con el rascado, incluso, se pueden utilizar guantes durante el período de sueño.

  8. Los especialistas no deben indicar inmunosupresores sistémicos, inhibidores de JAK o dupilumab durante el embarazo o la lactancia. En situaciones especiales puede considerarse la prescripción de ciclosporina y fototerapia.

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